Inmaculada de 1847

173 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA CONGREGACIÓN.

Es miércoles, 8 de diciembre de 1847, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. Los sacerdotes don Rodolfo Amus, Vicedirector y don José Baldini, Prefecto han celebrado ya la Santa Misa en la iglesia de San Bernabé, mientras que el Director canónigo don Ludovico Pavoni está escribiendo la fórmula del juramento y el texto de la profesión religiosa.

A las 8:30 h. de la mañana, el Imperial Regio Delegado Carlos Breinl de Wallerstern, acompañado del conde José Piccioni como relator y del Vicario monseñor Fernando Luchi, se dirigen a la basílica de San Bernabé. Allí, en el umbral, le esperan el canónigo Pavoni con la capa de fiesta y la cruz de oro y, a su lado, sus siete “hijos”: los sacerdotes don Rodolfo Amus y don José Baldini, los clérigos Bartolomé Salvadori y Domingo Guccini con sotana talar negra, además de Vicente Tonelli, Juan Passorini y Ángel Montresor, todos de Brescia. Asisten también las dos primeras personalidades del Capítulo canonical, muy amigos de Pavoni: el arcipreste de la Catedral, el canónigo don Faustino Giovita Pinzoni, y el canónigo teólogo don Luis Bianchini, profesor de dogmática en el Seminario, los dos acompañan al vicario Luchi. Algunos clérigos del Seminario (entre los cuales está el futuro obispo de Brescia, Santiago Corna Pellegrini) sirven al altar.

En una sala superior por encima del primer plano del Instituto, monseñor Luchi recibe, la donación de los bienes del canónigo Pavoni, para la erección de la misma. El Vicario baja a la basílica de San Bernabé, maravillosamente decorada y llena por todas partes de los alumnos del Instituto desde los más pequeños hasta los mayores, de los sordomudos atentos a todo lo que sucede, de los exalumnos ya padres de familia venidos de toda la provincia, de los amigos nobles y de fieles, vecinos de San Bernabé, sacerdotes...

Cuando las autoridades han ocupado su lugar al lado del presbiterio, monseñor Luchi revestido con la capa pluvial entona el Veni Creator, acompañado del coro de alumnos y del órgano. Concluido el canto del himno, se sienta y recibe de Pavoni el despacho del Gobierno del 3 de enero de 1846 que notifica la Soberana Resolución del 9 de diciembre de 1846 por la que se aprueba civilmente la nueva Congregación religiosa; a su vez el Vicario le entrega el Decreto eclesiástico de Institución Canónica de la misma, con fecha del 11 de agosto de 1847.

Estos dos documentos son leídos públicamente por el diácono asistente con el anuncio de la erección formal de la Congregación que da facultades a Pavoni para regir como superior la Congregación. Acabada la lectura, se le pide la bendición de los ocho futuros religiosos y de las sotanas que se van a poner; se retiran por tanto a la capilla lateral de San Nicolás. Allí Pavoni deja sus insignias canonicales y viste la “pobre lana” negra de Hijo de María junto a don Rodolfo Amus, don José Baldini, los clérigos Salvador y Guccini, los hermanos laicos Tonelli, Passorini y Montersor. Entre los murmullos de maravilla y conmoción de los asistentes vuelve a entrar y sube al presbiterio el pequeño grupo precedido por su “padre” Pavoni; se pone ante el vicario y pronuncia la fórmula por él escrita de su profesión y el juramento de Superior general de la nueva Congregación; entrega los documentos a mons. Luchi que imparte su bendición a los nuevos religiosos. Entonces el Vicario vuelve a la sede, se quita la capa pluvial y se pone la casulla para dar inicio a la Misa solemne.

A llegar al a comunión, de rodillas ante el nuevo Superior general, don Rodolfo Amus y Juan Passorini leen en voz alta la profesión perpetua, mientras que los clérigos Salvadori y Guccini, y el hermano laico Tonelli la temporal (por tres años), entregando el documento firmado al p. Pavoni. Al final de la Santa Misa, mons. Luchi se pone de nuevo la capa pluvial y entona el Te Deum de acción de gracias, que es cantado por toda la asamblea y acompañado al órgano. Acabada la ceremonia, los protagonistas van a una sala del planta superior del ex convento, la que da hacia el huerto Balucanti, donde se lee el acto de donación que Pavoni hace a la recién nacida Congregación.

El notario José Rossa, extiende el Instrumento de fundación, siendo testigos: el caballero Clemente de Rosa y don Siro Ronchi que también firman el documento, después de las firmas de Breinl Caballero de Vallerstern I.R. Delegado Provincial, del Vicario general Capitular canónigo Fernando Luchi, del Superior general sacerdote Ludovico Pavoni, del Conde Piccioni, de los sacerdotes Juan Agustín Rodolfo Amus y José Baldini, de los clérigos Bartolomé Salvadori y Domingo Guccini y de Vicente Tonelli. Enseguida, después de la solemne ceremonia, el nuevo superior general baja a la basílica y celebra la Santa misa, acompañado por sus nuevos hermanos.