Con mucho ánimo y confiando en la Divina Providencia, nos pusimos en camino.

MARCHA PAVONIANA BOGOTÁ 2018

Los jóvenes, la fe y Pavoni

El Documento preparatorio para el Sínodo de los obispos de este año 2018 nos sirvió de base para la dinámica de la Marcha pavoniana 2018 y por eso el lema de la Marcha, aunque modificado, también fue copiado de ese Documento de la Iglesia.

Cambiamos las palabras “discernimiento vocacional” por la palabra “Pavoni” porque queríamos que el discernimiento vocacional de los jóvenes que asistían a la Marcha tuviera como ejemplo la figura de nuestro Santo Fundador. Es decir, queremos que los jóvenes se encuentren con Jesús siguiendo las huellas de Ludovico Pavoni.

La Marcha Pavoniana de Bogotá inició a las 8 a.m. desde la Casa pavoniana. Allí hicimos el Momento introductorio que consistió en la lectura dinámica de la Carta del papa Francisco a los jóvenes.

Desde el barrio el Cortijo, sin miedo a la lluvia que ya era chirimiri, nos dirigimos al templo parroquial Cristo de la paz donde realizamos el primer momento: Los jóvenes en el mundo de hoy. Cada grupo, de niños, jóvenes y adultos, se reunió por separado y después de leer una hoja orientativa, escribieron en una cartelera lo que piden y ofrecen los jóvenes de hoy.

La siguiente parada fue en la capilla de Valles de Cafam donde estuvimos reflexionando sobre la fe, el discernimiento y la vocación.

El tercer momento estaba previsto en las puertas de la Universidad Antonio Nariño, a más de media hora de camino, y la lluvia cada vez era más molesta y amenazante. Dudamos un poco si continuar la Marcha pero nos decidimos porque también Ludovico Pavoni caminó hasta Saiano y lo hizo en una noche oscura y bajo la lluvia torrencial. Por eso, con mucho ánimo y confiando en la Divina Providencia, nos pusimos en camino. Las carteleras se dañaron, pero los caminantes, llegamos felices y satisfechos al lugar indicado. Allí los jóvenes habían escondido unas pistas que, después de encontrarlas, nos ayudarían a reflexionar sobre la Acción pastoral juvenil. Bueno la verdad es que las escondieron tanto que después de 15 minutos, cuando vi a la gente casi extenuada, empapada y como ovejas sin pastor, me decidí a contarles lo que ponía en las pistas.

Eran ya las 12 del mediodía y los niños de primera comunión, junto con sus catequistas regresaron a la parroquia donde les esperaban los papitos (¡les agradecemos el gran esfuerzo y valor que demostraron!).

Desde la Universidad había una subida bastante pronunciada pero no muy larga y por eso en 20 minutos llegamos al barrio El Oasis, muy cerca de Usme, donde tuvimos el último momento en el parque central y después almorzamos. Gracias a Dios cesó la lluvia, salió el sol radiante y pudimos disfrutar y compartir jugando y “recochando” en el parque y la zona del río.

Antes de la Eucaristía conclusiva, la señora Bárbara, dos niños y yo fuimos a visitar a las Hermanas Carmelitas Vedrunas y a las 3 p.m. concluimos la Marcha con la Santa Misa donde cada grupo pudo hacer una breve exposición de lo visto durante la caminata.

A las 4 p.m. regresamos para la Marichuela, la mayoría en la colectiva, pero algunos osados, regresamos de nuevo a pie. La verdad es que después de tanta lluvia, no muy intensa pero molesta, la tarde se había quedado estupenda y fue una delicia poder recorrer de nuevo el parque de Cantarranas y todos los paisajes de regreso a nuestra casa.

Ojalá que como decíamos al inicio de ese encuentro, la Marcha Pavoniana Bogotá 2018 haya suscitado en los peregrinos un deseo de adhesión ferviente y fiel al Señor y así surjan numerosas y óptimas vocaciones laicales y religiosas pavonianas, “para la mayor gloria de Dios”, la llegada de Su Reino y la continuidad del carisma de nuestro Padre Fundador.