Aprovechando que el novicio Ernesto Camarena acababa su año de noviciado y volvía a su tierra lo acompañé.

VISITA A LAS COMUNIDADES  PAVONIANAS DE MEXICO

Aprovechando que el novicio Ernesto Camarena acababa su año de noviciado y volvía a su tierra lo acompañé y de esta manera he podido conocer algo de México, vivir una experiencia bonita con las dos comunidades pavonianas y realizar mis vacaciones.

Doy gracias al Señor por haberme permitido tener la oportunidad de conocer un poco la realidad de México y sobre todo compartir de cerca la misión que realizan nuestros hermanos pavonianos. Me parece importante compartir esta experiencia que he vivido y  puedo resumir en tres momentos.

Peregrinación a la Basílica de Guadalupe. Llegamos al aeropuerto de México, desde Bogotá, a las 6 de la mañana y teníamos que esperar hasta las 7 de la tarde para coger otro avión que nos llevaría a Aguascalientes para ir a Lagos de Moreno.  Aunque el día era lluvioso dedicamos todo el tiempo para visitar primero el centro de la ciudad (el Zócalo y la bonita Catedral) y luego, lo más importante, visitar a la Virgen de Guadalupe en su espléndida Basílica, la más visitada del mundo. Entramos por la gran explanada con la vista de la basílica antigua y la nueva. Me encantó la Basílica nueva: esplendida, grandiosa, de arquitectura moderna según las indicaciones de la liturgia conciliar. Un ambiente grandioso pero que al mismo tiempo invita a la oración y la contemplación. Aunque era un día ferial (jueves) eran muchos los peregrinos que participaban con devoción  y recogimiento a la celebración de la misa y a la visita de la imagen de la Virgen. Participamos en la misa y invocamos la protección de la Virgen  por Ernesto, por su primera profesión y su camino de religioso, por las comunidades y familia pavoniana de México y de Colombia. Acabamos nuestra peregrinación subiendo a la capilla del cerro de Tepeyac donde apareció la Virgen a San Diego.   Nos agradó la actitud  de las personas  de la capital que nos indicaron con delicadeza y respeto como llegar al centro, a la Basílica y al aeropuerto.

Vivencia con las comunidades pavonianas.  En el aeropuerto de Aguascalientes nos estaba esperando el h. Jano para llevarnos a la comunidad de Lagos de Moreno. Para mí fue una experiencia muy linda el poder compartir, como en familia, estos días con los hermanos  de las dos comunidades. En Lagos de Moreno están el p. Cesar, el p. Gino, el h. Jano y ahora se va a añadir el h. Ernesto. En la comunidad de Atotonilco, tierra del Tequila, están p. Rino y el h. Julio. Con alegría he podido constatar cómo, en los dos albergues, los religiosos  viven el espíritu de familia entre ellos y con los niños y jóvenes que cuidan con alegría, con ternura, con entrega y generosidad según el carisma de San Ludovico Pavoni. Las estructuras son amplias y bien cuidadas para que los niños y jóvenes vivan en un ambiente sereno y familiar. En la comunidad de Lagos de Moreno hay una parte dedicada al Seminario. En ella hay seis jóvenes postulantes que están haciendo su discernimiento vocacional. También aproveché la ocasión para visitar a las familias del h. Ernesto y el h. Jano, conocer el ambiente del pueblo y compartir con ellos una típica comida mexicana. En todo esto de verdad me he sentido como en casa y he podido apreciar el bien que nuestros hermanos están realizando en México.

Por último no podía faltar también un tiempo para visitar algunos lugares característicos cercanos a Lagos de Moreno. Acompañado por p. Gino, que dedico su tiempo con generosidad, visitamos Aguascalientes, Guanajuato (ciudad universitaria y colonial) San Miguel de Allende (también ciudad típica colonial) Atotonilco de Guanajuato (con la capilla Sixtina mexicana). San Juan de los Lagos (con el santuario a la Virgen, el segundo más visitado de México) y una Hacienda típica.

Agradezco a los hermanos por su hospitalidad y delicada atención. A p. Gino por haber dedicado su tiempo precioso para acompañarme y estar continuamente pendiente para ofrecerme su tintico especial.  Los acompañamos con nuestra oración para que sigan siempre su misión con entusiasmo. Que Dios los bendiga.  GRACIAS.

p. Vittorio Vitali.


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