Reflexiones en la Formación Permanente

Queridos hermanos, religiosos y laicos de la familia pavoniana:

     Aprovecho esta carta para haceros partícipes de algunas reflexiones que tuve ocasión de compartir con el grupo de religiosos y laicos que han participado en Ponte di Legno a la formación permanente.

     Con las palabras: «Venid vosotros solos a un lugar desierto, para descansar un poco» (Mc 6,31), Jesús invitaba a los discípulos a formarse después de un tiempo de mucho trabajo, durante el cual se han dedicado a anunciar el evangelio. Todos tenemos que vivir la vida como respuesta a una convocatoria del Señor. En estos encuentros él actúa para nuestro bien y el de toda nuestra familia. Escuchar al Señor hace que nos dejemos renovar por él y podamos ser hombres y mujeres nuevos que puedan dar testimonio de la “alegría” del evangelio. Dios nos renueva si nosotros nos dejamos: «Señor, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros» (Is 64,7)

     Nos está costando mucho encontrar el camino para ser significativos en el mundo y en la Iglesia de hoy y así atraer nuevas vocaciones. Hemos hecho y seguimos haciendo intentos, pero vemos que no acabamos de dar con la clave. Quizá nos hemos repetido tantas veces que estamos en crisis, que nos lo hemos creído de verdad y hemos llegado a la conclusión de que no tenemos remedio, y surge en nosotros la tentación de pararnos y esperar el desenlace. No debemos resignarnos, Dios, que para el p. Pavoni es Providencia, sigue acompañándonos. Debemos seguir discerniendo y preguntándonos: ¿Qué tenemos que hacer?

 

1. Lectura atenta del Documento Capitular

     En el nº 4, nuestro DC nos dice que los Hijos de María Inmaculada, es decir la familia pavoniana, es el lugar del encuentro con la salvación de Dios y es el lugar de mediación de la salvación a través del don (carisma) otorgado al Beato Ludovico Pavoni. En nuestra familia se realiza hoy la salvación de Dios y a través de ella la salvación de Dios llega al mundo y a la Iglesia actuales. Para que esto sea visible debemos ser creíbles, es decir, dar un testimonio de vida coherente con lo que somos y profesamos y fiables, es decir, que la misión propia que se nos ha encomendado la realizamos de verdad y no nos diluyamos en una homogeneidad imperante.  No nos debe desanimar hacer experiencia de que respondemos de manera imperfecta. Debemos estar siempre en tensión hacia el ideal, sabiendo que la perfección sólo está en Dios.

 

2. Atentos a los peligros que amenazan nuestra vida

-       Esquemas mentales del mundo que se han infiltrado en nuestra realidad y que a veces nos hacen vivir como si no fuésemos hombres y mujeres de Dios, conformados a este mundo, impregnados de un secularismo que nos puede llevar a perder hasta la fe.

-       Desestima de la propia vocación. Muchos dentro y fuera de nuestra realidad piensan que somos incapaces de cambios sustanciales que nos hagan reaccionar frente a los nuevos desafíos de nuestra sociedad.

-       Ser prisioneros del pasado. No llevar a cabo una verdadera reconciliación con nuestra memoria y seguir divididos por situaciones vividas anteriormente. Deberíamos subrayar lo que crea comunión y no lo que crea división.

-       Privatización de nuestra vida. Cada uno vive la vocación pavoniana como la ve él. Nos privamos de la aportación y la riqueza de los demás, de la Iglesia, de los superiores, de los hermanos y de los laicos. Teniendo esta actitud, nos adherimos al proyecto común cuando coincide con el nuestro, sino no nos adherimos. Actuando así se hace muy difícil compartir vida espiritual, vida fraterna y misión.

-       Marcos de convivencia. Seguimos mirando a los hermanos y laicos no con los ojos de la fe y como don de Dios que son, a veces nos dejamos guiar por las afinidades personales, amistad, mentalidad, simpatía, nacionalidad, modo de concebir la vida, la misión, la economía…, haciendo muy difícil la fraternidad y la composición de las comunidades.

 

3. Medidas para afrontar estos peligros

-       Dejarnos transformar por la gracia de Dios, que nos lleva a un cambio interior (metanoia) y aun cambio en las formas (metamorfosis). Esta conversión hará que los hombres y mujeres de hoy lean en nuestras vidas el evangelio encarnado, hará que nuestra vida de seguimiento de Jesús con el corazón de Pavoni no sea rutinaria, mediocre, por costumbre y seamos cristianos y pavonianos no de barniz o porque lo hemos heredado, sino que nos adquiramos las mismas actitudes de Cristo y así seremos profetas capaces de despertar el mundo. La conversión nos hará salir de nosotros mismos, de nuestras seguridades, de nuestras comodidades para caminar con la gente a través de la cual, Dios sigue hablando al mundo. Caminar con la gente, escuchar a la gente, compartir sus sufrimientos y sus proyectos. Ayudar y dejarnos ayudar. Pasar del protagonismo al servicio.

-       Aprovechemos las provocaciones de Papa Francisco. El Papa es religioso y conoce la vida religiosa. Las provocaciones más frecuentes del Papa son:

ü  Cristo al centro. Hacer experiencia personal de Cristo nos ayudará a vivir “la alegría” de la propia vocación”;

ü  Vida de fraternidad como expresión de la vida Trinitaria. Pasar de una vida en común a una comunión de vida, pasar de unas estructuras que nos hacen infantiles a soportes que nos formen para la libertad, pasar de una uniformidad imposible a una comunión en la diversidad, pasar de las trincheras fortificadas al campo abierto. Desterrar de la vida fraterna los chismes, las críticas destructivas que son actos terroristas.

ü  Cultivar la cultura del encuentro y la aceptación del diferente, la cultura de la ternura y erradicar la cultura de la indiferencia. Humanizarnos para humanizar nuestra vida. Educarnos y formarnos para la libertad, la compasión y la comunión.

ü  Profecía. Vivir como vivió Jesús en esta tierra, adquirir sus actitudes y estar dispuestos a compartir su destino, es decir, dar la vida por los demás.

ü  Opción preferencial por los pobres. Salir a las periferias existenciales y geográficas, haciendo también una revisión de nuestras estructuras y actividades.

ü  Salir para ofrecer a esa multitud hambrienta la vida de Cristo. No a la autorreferencialidad. Salir para ser pan partido y compartido para nuestros hermanos, para los niños y jóvenes más necesitados.

     Todo esto para despertar al mundo.

     No debemos esconder las dificultades que tenemos en nuestra familia, debemos mirar la situación con realismo, ese realismo que nos hace caer en la cuenta de nuestras incoherencias, pero  también de la compañía de un Dios que no nos abandona y nos posibilita con su gracia para cambiar lo que es problemático o está en crisis, en una ocasión de crecimiento, en una nueva etapa. No tenemos que mirar para atrás como la mujer de Lot y convertirnos en estatuas de sal, sino para adelante y ofreciendo alternativas.

     Dios necesita manos para recomponer la realidad socio cultural actual, y en esto la familia pavoniana, importante en el pasado, está llamada a serlo también en el presente.

 

4. Agenda del mes de agosto

-       Del 30 de julio al 4 de agosto peregrinación a Roma de un grupo de hermanos y laicos;

-       Del 27 de julio al 19 de agosto, estaré en España;

-       El 6 de agosto, comenzarán el noviciado tres jóvenes en Filipinas;

-       21-27 de agosto, ejercicios espirituales en Lonigo

-       21-27 de agosto, ejercicios espirituales de la provincia Española;

 

     Pongo el camino de nuestra familia bajo la protección de la Virgen María, nuestra querida madre y del Beato Ludovico Pavoni.

 

     Un abrazo fraterno y siempre agradecido

 

     Galleguillos de Campos, 31 de julio de 2016

 

Ricardo Pinilla Collantes