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P. Carlos Ortega

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Mª Carmen García CONFER (15/11/2016)
Después de haber compartido con ustedes la Eucaristía de acción de gracias en la Santa Iglesia Catedral de Valladolid, la Junta Directiva de la CONFER Diocesana queremos enviarles nuestra más gozosa felicitación. Hemos pedido al Señor, a través de S. Ludovico Pavoni, que siga bendiciendo su Congregación para que dé mucha gloria a Dios proyectando su amor a la juventud tan necesitada. En nombre del presidente y de toda la Junta directiva, les saluda afectuosamente

Janeth González (15/11/2016)
Agradezco primero a Dios y luego a los medios de comunicación que nos permiten gracias a la tecnología que la distancia física no sea un impedimento para poder acercarnos y manifestarles mis más sinceros agradecimientos por su bondad, cariño, acogida y paciencia, que tuvieron para con nosotros los miembros de la familia pavoniana colombiana que tuvimos la gracia y bendición de poder asistir y compartir con ustedes la canonización de nuestro padre fundador. En cada uno de ustedes pude ver reflejadas las diferentes facetas de la misericordia de Dios Padre que se acerca a sus hijos para brindarnos su amor. En mi cabeza, mis ojos, pero especialmente en mi corazón quedaron para siempre grabados esos momentos maravillosos que vivimos y mientras tenga un aliento de vida todos los días oraré por ustedes, para que El Señor fortalezca su ministerio y carisma, les conceda salud y energía, para que todos los proyectos y planes de la congregación, por intecesión del Padre Ludovico se realicen en plenitud. Padre de Mauro de verdad que lo admiro y lo felicito por sus conocimientos en la historia, el arte y la cultura tanto de su país como de la iglesia, pero ante todo por la alegría, el orgullo y el amor que expresaba en el brillo de sus ojos cuando nos describía y nos explicaba la historia o el significado de cada uno de esos hermosísimos lugares que nos llevó a conocer. También muchas gracias por la música con que nos amenizaba los recorridos en la furgoneta, ya que me encanta la música española. Que el Señor Jesús los siga bendiciendo a todos y que mamita María los acompañe, los proteja de todo mal y peligro como hace siempre con sus hijos predilectos. Los quiero y recuerdo con amor fraterno.

Nacho Castañeda Castañeda (04/11/2016)
Hola a todos, enorme alegría y satisfacción por este hecho. Enhorabuena para toda la Familia Pavoniana y su entorno más cercano. Dar las gracias por la educación y la formación que he recibido en el Colegio Hijos de María Inmaculada donde se me han inculcado las ideas y los valores del P. Ludovico Pavoni, hoy San Ludovico, por ello me siento muy orgulloso. Por fin llega este reconocimiento que pone de manifiesto los méritos y las virtudes de este gran Santo P. Ludovico Pavoni, así también este acto ensalza la lucha en defensa de la causa que durante su vida proceso en favor de los pobres y de los más necesitados. Para todos aquellos que hemos procesado la Fe bajo las premisas de este Santo, vaya este reconocimiento que destaca las virtudes de san Ludovico y el testimonio de su consideración hacia los más necesitados. Gracias por la educación recibida y por inculcar en mí los valores humanos que hoy resaltamos. Un saludo y una oración Nacho Castañeda (4/11/2016)

 
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Quiénes somos | Historia | Fundador | Familia Pavoniana

El beato Ludovico Pavoni vivió en una época caracterizada por profundos cambios políticos y sociales, como la Revolución francesa (1789), el dominio napoleónico y después el austriaco, la incipiente revolución industrial... Su política sin embargo fue siempre la del amor.

Nació el 11 de septiembre de 1784, en Brescia (Italia), de una familia noble, hijo de Alejandro Pavoni y Lelia Poncaralli. Desde niño comenzó a sentir inquietud por los que no tenían nada, compartiendo todo lo suyo con quienes llamaban a su puerta. Como noble de su tiempo, disfrutó de niño de la caza y la pintura, y también gustaba enseñar a leer a otros jóvenes menos afortunados en Alfinanello, donde pasaba parte del verano.

En contraste con la mentalidad anticlerical y liberal de su tiempo, es ordenado sacerdote el 21 de febrero de 1807, a los 23 años. Enseguida se da cuenta de que las mágicas palabras que corrían en boca de todos “libertad, igualdad, fraternidad”, pedían a gritos una religión más cercana al hombre y una iglesia más en contacto con los pobres.

Renunciado a los privilegios que le ofrecía la carrera eclesiástica, se entregó con generosidad a aquellos que tenían más necesidad: los jóvenes, y entre ellos, los más pobres. Fue secretario de mons. Gabrio María Nava, con quien maduró esta decisión de darse por completo a los jóvenes más necesitados. Para ellos abrió en 1814 el Oratorio de San Luis Gonzaga, en Santa María de la Pasión, un Centro juvenil donde los más pobres podían reunirse, aprender, jugar y rezar. Este pequeño centro trataba de integrar realidades tan diversas como la familia, la escuela y la parroquia, salvando a los muchachos del analfabetismo y de la explotación. En este tiempo es nombrado canónigo de la Catedral de Brescia.

Ludovico Pavoni se da cuenta de que el Oratorio era insuficiente. Los chavales en su mayoría procedían de familias desestructuradas y cuando abandonaban el Oratorio para volver a sus casas, echaban a perder lo que allí habían aprendido y vivido. Faltaba continuidad. Surge así en 1821 el Instituto de San Bernabé, un verdadero "Colegio de Oficios","donde al menos los más abandonados encontrasen el padre y la madre que habían perdido", y "crecieran con seguridad educados en profesiones honradas". Entre los oficios, carpintería, joyería, metal, zapatería... destacó la Tipografía, que enseguida se convirtió en Editorial, pionera de la prensa católica italiana. Pavoni pensó también en el mundo rural y proyectó en Saiano una Escuela agrícola. En 1836, San Bernabé se llena de huérfanos a causa de una epidemia de cólera, y en 1842, acoge a los sordomudos, llamados por el p. Pavoni "porción elegida" del Señor.

El p. José Baldini, segundo sucesor de Pavoni en el gobierno de la Congregación, escribió así de este centro: "La verdadera idea, la idea característica del Instituto Pavoni era esta: que los menores pobres y abandonados por sus padres y parientes, encontraran lo que habían perdido... no sólo se trataba de encontrar en el Instituto un pan, el vestido y la educación... sino también un padre y una madre... era necesario el amor de un padre, una ternura de madre y un amor de hermanos".

Para los pavonianos, el Instituto de San Bernabé sigue siendo un lugar educativo de primer orden y un punto de referencia obligado, por el método educativo que allí se seguía: el método preventivo del amor y de la imitación, por la presencia continua del educador y por ser una experiencia abierta de la cual surgió la Congregación.

Durante casi 30 años, Ludovico Pavoni dirigió el Instituto, enseñando a los chavales no un oficio, sino varios, y dándoles una formación humana y religiosa integral, haciendo de ellos "valientes artesanos, buenos cristianos y honestos ciudadanos", como él mismo escribe.

Para garantizar la continuidad de esta obra, Pavoni fundó en 1847 la Congregación de los Hijos de María Inmaculada (Pavonianos), formada por religiosos sacerdotes y hermanos, que trabajan juntos en la misma misión. Su deseo era formar una Congregación ‘cuyos miembros, inflamados de amor de Dios... vivieran dedicados a la propia santificación y al a salvación del prójimo’. El 8 de diciembre de 1847, los primeros miembros de Hijos de María, con el p. Pavoni emiten su profesión, en la que asocian los consejos evangélicos al especial cuidado de los jóvenes más necesitados. La Iglesia reconoció este carisma y animó a su continuidad.

En el momento de la Fundación, Pavoni tenía 63 años. La obra "dictada por el cielo" estaba puesta en marcha. Un par de años después, en 1849, Pavoni gasta sus últimas energías en el camino de Saiano, intentando poner a salvo a sus muchachos del bombardeo de las “Diez Jonadas”, bajo una lluvia penetrante y fría. Ludovico Pavoni murió en Saiano la madrugada del 1 de abril de 1849.

El camino sigue hoy más allá de la lluvia. Ludovico Pavoni vive hoy en los pavonianos, en las diversas partes del mundo y de la misión a ellos confiada, con manos de carpintero, tipógrafo, educador... manos encallecidas y consagradas,

TERESIO BOSCO
«Una vida para
los jóvenes»

 

manos de padre para los jóvenes.

Juan Pablo II beatificó a Ludovico Pavoni el 14 de abril de 2002 en la plaza de San Pedro en Vaticano. Celebramos su fiesta es el 28 de mayo, aniversario de la última traslación de su cuerpo.

 
 
 
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