CARTA PARA EL MES DE ABRIL

P. Ricardo Pinilla
09/04/2018

Queridos hermanos, religiosos y laicos de la familia pavoniana:

 

Feliz pascua de resurrección para todos. Que el Señor resucitado llene nuestro corazón de paz y alegría para que podamos ser testigos visibles de su presencia vivificadora en nuestra misión.

Escribo esta carta después de mi visita a las comunidades de Méjico y Colombia. Debo decir que ha sido una visita muy agradable, positiva y esperanzadora.

En Méjico he visitado Lagos de Moreno y Atotonilco. Las dos realidades son muy pavonianas, con dos albergues de 24 niños cada uno y con dos comunidades muy apreciadas por la Iglesia local y por el territorio. El ambiente educativo de los dos albergues es muy pavoniano y con una colaboración grande entre educadores laicos, religiosos y voluntarios. En Lagos de Moreno la propaganda vocacional y el seminario pavoniano, son dos realidades que hacen cobrar esperanza en un futuro a nivel de presencia pavoniana. He visto que aunque los recursos no son muchos se hacen grandes cosas y la presencia de nuestro carisma está haciendo mucho bien en el territorio.

En Colombia he visitado las dos realidades de Bogotá y Villavicencio. Como ya sabéis desde el mes de febrero, existe una sola comunidad con dos sedes cuyo superior es p. Gregorio. Los hermanos de Bogotá, siguen con la parroquia Cristo de la paz y la fundación Ludovico Pavoni de ayuda a las familias, niños y jóvenes más necesitados y con la presencia del H. Jesús y p. Daniel se ha constituido el equipo de pastoral vocacional que se está moviendo con mayor dedicación en esta tarea. Villavicencio sigue con la parroquia San Marcos, el centro juvenil Ludovico Pavoni y es la sede del noviciado, en febrero han comenzado  esta etapa tres jóvenes Brasileños guiados por p. Vittorio. He encontrado dos realidades muy pavonianas y a pesar de la pobreza de recursos se hacen muchas cosas como expresión de nuestro carisma. La realidad de la familia pavoniana es muy bonita, con gran implicación de los laicos en la misión y la vida de la comunidad. Debo resaltar que a pesar de ser pocos religiosos y de diferentes nacionalidades (Italianos, Españoles, Colombianos y Brasileños) la vida fraterna y la colaboración en la misión son muy positivas. Los novicios (Iago, Sebastián y Roberto), a pesar de las dificultades normales de los comienzos (cambio de cultura y de costumbres) están haciendo un camino bueno y pienso que esta experiencia será enriquecedora para ellos, para el barrio y para la comunidad. Tengo que resaltar el ritmo de vida de estas comunidades, sencillo, austero e insertado en la realidad del territorio, con una liturgia sencilla pero significativa, cultivando la espiritualidad de lo cotidiano.

La pobreza de recursos humanos y materiales, me hace reflexionar con vosotros sobre tres puntos que considero fundamentales:

1)      Oportunidad para profundizar en la espiritualidad del decrecimiento y la pequeñez, del menos.

Es esta una espiritualidad Mariana, que se alegra de la grandeza d Dios y no de los propios éxitos. Para María el hecho de ser pequeña es la condición para ser sierva. Creo que los tiempos que corremos nos pueden ayudar a abrirnos a un Dios desconcertante que no se rige por los criterios humanos del poder y la eficacia y que nos llama a llevar una vida sobria y armoniosa, a dejarnos enseñar por otros y a colaborar más con todos. “Es la ocasión para superar un estilo de vida consagrada autosuficiente, demasiado grande, y dar a luz otra vida pequeña y seductora, según los criterios del evangelio (cf. Mt 19,14), que introduzca la lógica de Dios en la espiral de crecimiento a la que nos ha acostumbrado la cultura productivista. Ser menos en número de personas y obras puede ser la oportunidad para ser menos en el sentido evangélico; es decir, humildes, pobres y serviciales”. ( Gonzalo Fernández Sanz CMF) Partir de este criterio evangélico nos puede ayudar a abrirnos a un Dios que nos sorprende, que nos desconcierta y que nos lleva por caminos misteriosos. Nos ayudará a compartir la vida con los más débiles y pequeños, a los cuales no tendremos que buscar porque viviremos con y como ellos.

 

2)      Oportunidad para abrirnos y ser visibles

El redimensionamiento al que nos llama el Capítulo general nos hará optar por presencias más ligeras, más insertadas en la realidad de la gente y a abrirnos a los muchachos más pobres y necesitados, a las nuevas pobrezas del mundo actual. Seguimos insistiendo en un camino que debe desterrar la auto referencialidad y posibilitar la apertura a colaborar con la Iglesia local y con el territorio. Debemos ser fermento en medio de la masa y a pesar de nuestra pequeñez, redescubrir la belleza de nuestra vocación y la aportación del carisma pavoniano a la nueva evangelización. Debemos ser comunidades y núcleos donde los jóvenes puedan entrar y descubrir la belleza de entregar la vida como nosotros en este ideal que San Ludovico Pavoni nos ha dejado para bien del mundo y de la Iglesia.

 

3)      Oportunidad para ser valientes y arriesgados

En este momento de la historia donde el pesimismo y la incertidumbre se ciernen sobre la humanidad, la Iglesia nos ha dicho que Ludovico Pavoni es modelo a imitar, nos lo ha dicho claramente canonizándolo ahora. La obra por él comenzada y que se ha perpetuado a través del tiempo gracias a los hermanos y laicos que nos han precedido, es responsabilidad nuestra en este momento de la historia, no la matemos en nuestro corazón con una vida mediocre y sosa. Pongamos todo nuestro empeño para que el sueño de nuestro Fundador siga siendo realidad en nuestro mundo. En tiempos difíciles es cuando más coraje y más esfuerzo tenemos que poner. No son tiempos para acobardarse, para cerrarse, para tener miedo, son tiempos para arriesgar caminos nuevos, con pobreza de medios pero con convicción, con confianza y con mucha esperanza. Estamos en las manos de Dios, pero no olvidemos que Dios ayuda a quien se ayuda. Debemos pedirle a Dios por intercesión de San Ludovico Pavoni, la gracia de creer y amar este proyecto que para él fue dictado por el cielo.

Estamos en tiempo de pascua, es tiempo de vida nueva y renovada. El Señor resucitado se nos hace presente y nos promete que estará presente con nosotros hasta el fin de los tiempos. Esta es nuestra esperanza.

Durante la Semana Santa, recibía la noticia de la muerte de un seminarista de Gama (Brasil), le conocía bien. Su nombre era David y era un chico simpático, lleno de vida y de alegría. Nos unimos a su familia y a nuestros hermanos y seminaristas de Brasil en su dolor y también en una oración confiada al Dios de la vida. Que David interceda por todos nosotros y especialmente por sus compañeros que están haciendo un camino de discernimiento.

 

Agenda del mes de abril

-          Estaré visitando las comunidades de España hasta el 24;

-          7: marcha pavoniana Brescia-Saiano de la provincia Italiana;

-          21: Asamblea general de la Familia Pavoniana Española en Albacete, que celebra los 25 años de presencia pavoniana.

Que Cristo resucitado sea luz para el caminar de nuestra familia y que la Virgen Inmaculada y San Ludovico Pavoni, nos protejan y bendigan siempre.

Un abrazo fraterno y siempre agradecido

                                                                                  Ricardo Pinilla Collantes

La Cistérniga, 4 de abril de 2018

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